Observan el campo magnético de la última supernova en el vecindario galáctico

Por primera vez, astrónomos han observado directamente el magnetismo en uno de los objetos más estudiados: los restos de la supernova 1987A (SN 1987A), que apareció en nuestros cielos hace más de treinta años.

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Inusual enana blanca podría ser los restos de una supernova

No todas las explosiones de supernovas son iguales. Un primer tipo, denominado por los astrónomos supernovas II (SN II), ocurre cuando una estrella muy masiva, con 10 o más veces la cantidad de materia contenida en el Sol, llega al final de sus días y detiene súbitamente la producción de energía nuclear, justo al intentan fusionar el elemento Fierro.

La estrella ha muerto… ¡viva la supernova!

Dos estrellas vecinas giran una con respecto a la otra, como una pareja en la mitad de la pista en uno de esos bailes de gala de principios del siglo pasado. Sin embargo, el fin de una de ellas esta cerca. Después de muchos miles de millones de años de convivir sin problemas, una comienza a crecer, incrementa varias decenas su tamaño mientras sus capas de gas caliente, distribuidas cual cebolla se desprenden lenta y esporádicamente.