Los otros mundo de Giordano

Nueve años antes de que Galileo Galieli conociera del telescopio, lo apuntara hacia el cielo nocturno y nos mostrara literalmente otros mundos, un hombre era quemado vivo, entre otras cosas, por pensar que el Sol era una estrella más en el firmamento, que existían otras Tierras como la nuestra y que posiblemente la creación -entiéndase el Universo- era infinita.

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Venus como exoplaneta

Telescopio Kepler y zona en el cielo que observa
El Telescopio Espacial Kepler ha resultado ser –hasta el momento– el instrumento más fructífero dedicado la caza de exoplanetas. Kepler observa simultáneamente cerca de 150 mil estrellas con la intención de detectar pequeñísimas variaciones en su luz, producto de los periódicos “mini-eclipses” del exoplaneta en su estrella.

Los últimos hallazgos de Kepler sin duda son muy interesantes y alentadores. Por ejemplo, el exoplaneta Kepler 22b, una “super Tierra” de 2.4 veces la masa terrestre y una distancia a su estrella tal que muy probablemente le permite mantener agua liquida –si es que la tiene–, es un fuerte candidato a ser habitable. Después, los casos de Kepler 20e y 20f, dos exoplanetas en el mismo sistema, probablemente rocosos, con tamaños parecidos a Venus y la Tierra respectivamente, pero con órbitas muy cercanas a su estrella. Sus temperaturas superficiales, por lo tanto, no son nada benévolas para albergar vida.

Un estudio reciente –además de revelador y fascinante– hecho con los resultados conjuntos de Kepler y otros telescopios muestra que los planetas en otras estrellas son el común denominador, más que algo raro y extraordinario: muy probablemente una de cada 2 estrellas como el Sol tienen al menos un planeta (solo en nuestra Galaxia existen varias decenas de millones de estrellas como el Sol).

Sin embargo, hasta el momento no tenemos evidencia de que los exoplanetas encontrados tengan organismos vivos como los conocemos en la Tierra. De hecho, no conocemos la densidad de muchos y por lo tanto no sabemos si están formados en su mayoría por tierra firme o grandes masas de agua líquida. Aún más, desconocemos totalmente la composición atmosférica de estos cuerpos -si es que la tienen. Entonces, ¿cómo investigar las posibles atmósferas en exoplanetas? ¿Contra que comparar los resultados? Una vía importante para responder estas preguntas podría venir este año –y no exactamente del embuste del “fin del mundo”.

Tránsito de Venus.

Entre el 5 y 6 de junio Venus atravesará el disco solar, es decir, transitará frente al Sol visto desde la Tierra. Este evento dará a los astrónomos la oportunidad de apuntar sus instrumentos hacia nuestro planeta vecino y estudiar su atmósfera. Mientras se da el tránsito, la luz del Sol atravesará la atmósfera venusina y muchos de sus componentes podrán ser detectados por espectrógrafos. Los datos obtenidos servirán para compararlos con atmósferas en exoplanetas y determinar qué tan similares o diferentes son.

Por supuesto, la investigación sobre Venus lleva ya muchos años, pero el fenómeno de tránsito posibilita observarlo de manera similar a como se hace con los exoplanetas. En efecto, si hay una manera de simular cómo se ve la atmósfera de un exoplaneta al pasar frente a su estrella, es mediante los tránsitos aquí en el sistema solar, y el de Venus será importantísimo.

Así que, mientras los astrónomos preparan sus instrumentos, ustedes apunten en la agenda 5 y 6 de junio, porque de otra manera estarán obligados a esperar hasta los años 2117 y 2125 cuando se den nuevamente sendos tránsitos de Venus (el primero será por la tarde y el segundo al mediodía… por si a alguien le interesaba saber).

Nota: Las medidas de seguridad para disfrutar del tránsito son indispensables.  Una sobreexposición a los rayos solares puede traer graves consecuencias para la vista. Observar el Sol a través de un telescopio, sin filtros adecuados, podría llevar a la ceguera permanente.

Crónica de una muerte anunciada

Desde hace un par de años “la onda” en astronomía son los exoplanetas: planetas orbitando otras estrellas, la gran mayoría de ellas a varios cientos de años luz de distancia (otros temas como materia y energía oscura, brotes de rayos gama y agujeros negros también se mantienen en el top 10 de los investigadores desde hace varios años). Este “boom” y gran interés se debe principalmente a los extraordinarios y fructíferos resultados de dos telescopios espaciales: COROT y Kepler.

El primero, mayoritariamente europeo, ha arrojado resultados de una veintena de nuevos exoplanetas. Kepler, en su mayoría estadounidense, ha sido mucho más productivo y al momento de publicar esta entrada contaba ya con 61 exoplanetas y ¡más de 2300 candidatos! Pero tranquilos… eso no significa –ni por mucho– que estemos ante planetas habitados o esas cosas. Es más, la gran mayoría de los exoplanetas encontrados son en realidad tan gigantes y gaseosos como Júpiter y tan amistosos para la vida como un horno de microondas encendido. Y por si esto fuera poco, ahora habría que añadir un pequeño detalle: la posibilidad de que el exoplaneta sea tragado por su estrella madre y destruido en un breve espacio de tiempo. ¿Dramático? Sí. ¿Interesante? ¡Por supuesto! ¿Observable? mmmmm…

Resulta que un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton estudiaron de manera teórica los detalles y la posibilidad de observar los momentos justos en que exoplanetas caen en su estrella central. Para hacer esto, utilizaron los resultados dados hasta ahora por Kepler, como radio de la estrella, masas de esta y el exoplaneta, separación entre los objetos y algunos parámetros relacionados con efectos de marea. De hecho es este último fenómeno el responsable de que la fusión se dé. Déjenme explicarlo: a lo largo de su vida, los exoplanetas podrían verse afectados por fuerzas gravitaciones tanto de su estrella como de otros exoplanetas vecinos; a estas fuerzas les llamamos de marea, porqué precisamente son las responsables de las mareas en lagos y océanos. Los intensos jalones hacia un lado y hacia el otro pueden provocar que en un momento dado la órbita del exoplaneta deje de ser estable y comience a migrar hacia su estrella, es decir, comienza a acercarse a ella.

Ahora bien, dependiendo de si el exoplaneta es casi igual, algo más o mucho más denso que su estrella, es el tipo de muerte que tendrá. Los que tienen densidades comparables a su estrella –casi como bolas gigantescas de gas–, “espiralean” lento, mientras poco a poco pierden toda su masa. Los exoplanetas que son un poco más densos que su estrella permanecen casi íntegros hasta alcanzar la superficie estelar donde en cuestión de horas son destruidos, convertidos en ceniza y tragados por la estrella. Finalmente, los mucho más densos permanecen completos aún por debajo de la superficie estelar, allí son destruidos por las temperaturas de cientos de miles o millones de grados y también terminan por ser tragados.

Pero, ¿qué es lo que esperaríamos ver o detectar desde la Tierra cuando esto pase? y ¿cuál es la probabilidad de que sucedan? Los cálculos realizados por el grupo de Princeton muestran que los casos más violentos podrían generar suficiente emisión de luz en forma de rayos X, rayos ultravioleta y luz visible, de manera que sí es posible detectarlos. En cuanto a la probabilidad… Bueno, tomando como referencia los datos de Kepler y tomando en cuenta que solo hemos observado el ¡0.001% de las estrellas con tránsitos en nuestra Galaxia!, el modelo predice entre 1 y 10 eventos de fusión por año. Sin embargo, dada la gran cantidad de gas y polvo en el disco de nuestra galaxia, es muy factible que el número de detectables baje considerablemente, por lo que los mismos autores sugieren que la búsqueda se haga en otras galaxias como en M31, la galaxia de Andromeda.

Al final, la moraleja es: ¡apunten sus instrumentos hacia el cielo que en cualquier momento observaran la destrucción de otros mundos! ¿Dramático? Sí. ¿Interesante? ¡Por supuesto! ¿Observable? También. ¿A poco no esto es más cautivador (y real) que las estafas y charlatanerías de Maussan?

Pulsares:
  1. ¿Estará un mayor impulso a la ciencia básica y la tecnología en la cabeza de los presidenciables?
  2. Ahora las dos principales televisoras rellenan con basura pseudocientífica lo que la basura normal ya no es capaz de vender… incluyendo los spots políticos.‏

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