Los otros mundo de Giordano

Nueve años antes de que Galileo Galieli conociera del telescopio, lo apuntara hacia el cielo nocturno y nos mostrara literalmente otros mundos, un hombre era quemado vivo, entre otras cosas, por pensar que el Sol era una estrella más en el firmamento, que existían otras Tierras como la nuestra y que posiblemente la creación -entiéndase el Universo- era infinita.

325 años de Principia

Esta semana se cumplieron 325 años del “lanzamiento” del libro de libros para las ciencias físicas, y una de las obras más importantes en todas la ciencias naturales, Philosophiae Naturalis Principia Mathematica o Principios Matemáticos de Filosofía Natural, de Isaac Newton —Principia por abreviar.

El hombre de Venus. Segunda Parte

Reporte de Chappe

Como recordarán, la semana pasada comenzamos con la historia de un astrónomo del siglo XVIII dedicado en cuerpo y alma al estudio del cielo: Jean Batiste Chappe d’Antoroche.

Después de regresar a Francia en el verano de 1763 y obtener valiosos datos del tránsito de Venus de 1761 con observaciones desde Siberia, Chappe y un grupo muy numeroso de científicos preparaban los detalles del siguiente tránsito, a ocurrir en junio de 1769. Cabe mencionar que las expediciones no solo serían francesas, también alemanes, ingleses y españoles estaban involucrados en sus respectivos proyectos. La colaboración internacional era clave en el objetivo final: estimar la distancia Tierra-Sol y las dimensiones del sistema solar.

Chappe fue encomendado a la observación del tránsito en América, específicamente en la llamada la California, hoy península de Baja California, México.

Chappe salió de París a finales de 1768 junto con un grupo de colaboradores y con algunos de los mejores instrumentos ópticos y relojes construidos en esa época. Semanas después, en diciembre del mismo año, abordó una nave española en el puerto de Cadiz, donde lo acompañaron dos oficiales, Vicente de Doz y Salvador de Medina, en representación del rey Carlos III.

La travesía por el Atlántico fue tranquila y sin contratiempos; sin embargo, los primeros problemas comenzarían justo al divisar las costas novo-hispanas. Una tormenta tropical arremetió en la zona de la Vera-crux (hoy puerto de Veracruz) a su llegada. Todos los viajeros tuvieron que permanecer en el barco hasta que la tormenta pasara y afortunadamente ninguno de los instrumentos que Chappe llevaba sufrió daño alguno.

Placa conmemorativa de la observación de 1769

Ya en tierra, tomó la ruta clásica de la época para ir a la Ciudad de México. Desde allí, emprendió hacia el noroeste lo que Chappe mismo describe como uno de los viajes más difíciles y peligroso que jamas haya hecho. La geografía y el clima fueron los principales rivales a vencer. Tras siete semanas de recorrido llegaron al puerto de San Blas, en el océano pacífico, lugar donde volvieron a embarcar para dirigirse a la península de Baja California. Su lugar de observación se ubicó muy cerca de la misión jesuita de San José del Cabo. Chappe llegó apenas con tiempo de preparar los instrumentos y hacer algunas observaciones extra para determinar su posición. El 3 de junio de 1769 ocurrió el tránsito de Venus y al igual que en 1761, los resultados de Chappe fueron excelentes.

Jean Batiste Chappe d’Antoroche

Días antes al tránsito, una epidemia (probablemente fiebre amarilla) comenzó en la región. Chappe contrajo la enfermedad, al igual que casi todos los miembros de la expedición. Según Jean Pauly, un ingeniero, geógrafo y miembro del grupo, Chappe convalecencia favorablemente, pero su descuido e insistencia de pasar la noche observando el eclipse de Luna del 18 de junio lo llevaron a empeorar. Chappe murió el 1 de agosto de 1769 en otrora tierras de la Nueva España.

Tres días antes de su muerte decía: “… siento que tengo que terminar y que tengo poco tiempo de vida, pero he completado mi objetivo y muero feliz.”  Estas palabras muestran su profundo amor hacia la ciencia, la astronomía y el apego al deber. Durante una ceremonia de la Academia Francesa de Ciencias a finales de ese mismo año, se decía de Chappe: “… era de estatura mediana, bastante grueso, con temperamento fuerte y luminoso; tenía un alma simple, libre y franca, un corazón noble, justo y lleno de candor; era naturalmente alegre, social y amistoso… el rey a menudo habló con él y honró su muerte… nadie ha sido más desinteresado que él, amaba la gloria , pero quería conseguirla por si mismo… su coraje y firmeza sin límites proporcionan la evidencia de los tantos elogios que merece…”

El hombre de Venus. Primera Parte

Tránsito de Venus. J. Schedler 2004

El planeta Venus ha sido uno de los temas más fascinantes, enigmáticos y hasta fantásticos a lo largo de la historia del hombre. Apareciendo cíclicamente al atardecer y muchos días después al amanecer, siendo por momentos el objeto más brillante en el cielo, cubierto por densas nubes de ácido sulfúrico y dióxido de carbono, rotando su eje en dirección contraria al resto de los planetas, atravesando el disco del Sol en periodos regulares, etc., todo esto hacen de Venus uno de los más interesante personajes de la astronomía.

Además de esto, su estudio y observación no han estado alejados de problemas y contratiempos, triunfos y fracasos. Muchas de las historias entorno a Venus son conmovedoras y nos recuerdan que desentrañar los misterios del cosmos cuesta mucho, a veces incluso la vida.

Jean Batiste Chappe d’Antoroche nació en Francia, el 2 de Marzo de 1728, en medio del reinado de Luis XV. Como miembro de una familia noble, tuvo oportunidad de estudiar en el seminario Jesuita de Mauriac, su ciudad natal. Ingresó a la Universidad Louis-le-Grand donde se interesó por primera vez en la astronomía. Ya concluida esta etapa, Chappe fue admitido como miembro del Observatorio Real, trabajando en el Observatoire de Paris, donde Jacques Cassini (hijo del famoso Giovanni Cassini) era el director. Chappe estaba por encaminarse en uno de los proyectos más importantes de su época y ser parte de una de las más notables aventuras científicas.

Desde finales del siglo XVII, hasta ya entrado el siglo XVIII uno de los grandes problemas en la ciencia (no solo la astronomía) era la precisa medición de las distancias en el sistema solar, pues hasta ese momento lo mejor que se tenía eran estimaciones aproximadas para las separaciones entre los planetas y el Sol. A pesar de lo difícil que parecía la tarea, bastaba conocer con precisión la distancia entre la Tierra y otro planeta para calcular -mediante las leyes de Kepler– lo mismo con los otros. Uno de los métodos para determinar eso  -notado por James Gregory desde 1653- era utilizando el paso de Venus por el disco solar, lo que ahora llamamos tránsito de Venus.

Gravado en el reporte de Chappe. Campesina Rusa.

El éxito de este método se basaba principalmente en tres cosas: buenos instrumentos ópticos, excelentes relojes y observar el tránsito desde muchos lugares muy separados entre ellos, para utilizar lo que los astrónomos llamamos paralaje (este efecto lo podemos ver al extender la mano al frente, levantar el pulgar, abrir y cerrar alternadamente nuestros ojos y comparar la posición que tiene con respecto al fondo). Aquí un sitio que explica y propone el método.

Chappe fue asignado para realizar las observaciones del tránsito de 1761 (el anterior había ocurrido en 1639) desde Tobolsk, una ciudad enclavada en la parte sur de Siberia. Salió de Francia a finales de noviembre de 1760, pasó por Viena, Polonia, llegó a Petersburgo el 13 de febrero de 1761 y finalmente a Tobolsk el 10 de abril. Su travesía fue accidentada, debido principalmente a las fuertes lluvias que azotaron la región, desbordando ríos e inundando grandes regiones. Alrededor de mayo, Chappe pudo observar dos eclipses, uno de Luna y otro de Sol, que le permitieron medir con precisión las coordenadas de Tobolsk, dato fundamental en el cálculo del paralaje.

Probablemente, uno de los incidentes más fuertes ocurrió días antes del tránsito. Ya con sus instrumentos instalados, Chappe y su grupo fueron acusados por los campesinos de Tobolsk de “ser los perturbadores del Sol y provocar las inundaciones que se dejaban sentir en la zona”. La pronta intervención de los soldados Cosacos (grupo militar del ejercito ruso, establecidos en esa zona) evitó que los pobladores dañaran el equipo y permitieron a Chappe y colaboradores continuar su trabajo.

Reporte de Chappe. Uni. de Minnesota.

Según registra él mismo, la noche del 5 de Junio -una antes del tránsito- el cielo estaba cerrado por nubes gruesas. Chappe estaba decepcionado y triste, “hacer este viaje, llegar aquí con estos problemas, solo para ver un objeto… y nada” -decía. El 6 de junio, alrededor de medio día y justo antes de comenzar el tránsito, el cielo se limpió. Chappe pudo obtener excelentes datos y contribuir de manera notable a los cálculos del paralaje. Mantuvo su campamento en Tobolsk por tres meses más para mejorar las estimaciones de su posición y a lo largo de su regreso fue realizando más observaciones astronómicas con el fin de calcular las coordenadas de otras ciudades. Regresó a Francia en Agosto de 1763. El viaje que hoy en día puede hacerse en unas cuantas horas, le tomó 2 años y 9 meses.

Los excelentes datos que obtuvo Chappe fueron reconocidos ampliamente por la Academia Francesa de Ciencias. Continuó trabajando para el Observatoire de Paris, mientras preparaba los cálculos de su próximo “viaje de trabajo”: el siguiente tránsito de Venus en junio de 1769. Su objetivo, ahora estaba del otro lado del Atlántico, del otro lado del continente, justo en lo que era conocido como “la California”, reino de la Nueva España. Más precisamente en lo que ahora conocemos como San José del Cabo, en la península de Baja California, México; lugar del que desafortunadamente no saldría con vida.

La próxima semana, la segunda parte de la historia de Chappe -ahora en México.

P.D. No olviden que el próximo 5 junio es el tránsito de Venus. El siguiente será hasta el 2117 (por la tarde).