El polvo estelar más lejano

Los elementos químicos que forman todo lo que conocemos en la naturaleza —incluyéndonos— se crearon en el interior o al final de la vida de las estrellas (todos excepto el hidrógeno y helio que se formaron después del Big Bang). Esta transformación comienza con las reacciones nucleares que transmutan hidrógeno en helio y las siguientes que van generando elementos más pesados. Cuando las estrellas mueren, lanzan estos materiales al interior de sus galaxias formando, después de millones de años, polvo interestelar.

Comida fría para agujeros negros supermasivos

Los agujeros negros son objetos exóticos que en términos generales existen en dos tipos: los pequeños, con unas pocas veces la masa del Sol, y los supermasivos, con millones de veces la masa de nuestra estrella. Los segundos se encuentran en el centro de casi todas las galaxias y son, literalmente, monstruos devoradores de material galáctico interestelar.

La diferencia entre ellos y nosotros. Una historia de sistemas planetarios

¿Qué tan especiales somos? Pensemos en nuestro sistema solar. La imagen más común, esa que nos han mostrado desde la educación primaria, es la de una bonita estrella amarilla-blanca rodeada por una amistosa escolta de planetas —los rocosos y los gaseosos—, un cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter y muchos cometas zumbando de vez en cuando por ahí. Sin duda, la fotografía que tenemos en la cabeza es la de un sistema solar plano, ordenado y preciso como un reloj caro.