El cataclismo que dio forma a Urano

Urano fue golpeado por un objeto masivo de casi el doble del tamaño de la Tierra, causó que el planeta se inclinara y este evento podría explicar sus temperaturas bajo cero.

Urano podría parecer uno más, o incluso aburrido cuando se comparan las peculiaridades que encontramos en otros planetas del Sistema Solar. Sin embargo, en absoluto es así. Por ejemplo, es el planeta más frío, el segundo menos denso, su atmósfera tiene hielos y varias cosas más.

Pero probablemente su mayor característica sea que orbita al Sol casi acostado. Es decir, el eje de rotación de Urano apunta casi al Sol, por lo que sus polos son calentados directamente por años.

Ante esto, la pregunta es, ¿a qué se debe esta orientación tan extrema?

Bueno, el primer (y tal vez obvio) escenario propuesto es: un impacto.

Urano creciente visto por Voyager 2 en su viaje a Neptuno.

Una propuesta cataclísmica

Por su puesto que no podemos (aún) regresar en el tiempo miles de millones de años como para comprobar que un enorme objeto haya golpeado a Urano y por resultado tengamos lo que vemos y medimos ahora en el planeta gigante Pero lo que sí podemos hacer es simular en computadoras ese escenario y ver lo que ocurre.

Así, astrónomos de la Universidad de Durham (Reino Unido) dirigieron un equipo internacional de expertos para investigar cómo se inclinó el eje de rotación de Urano y qué consecuencias habría tenido un supuesto impacto en su evolución.

El equipo ejecutó simulaciones de alta resolución por computadora, de diferentes colisiones masivas con el gigante de hielo, para tratar de determinar cómo evolucionó el planeta.

La investigación confirma estudios anteriores que dicen que la posición inclinada de Urano fue causada por una colisión con un objeto masivo, probablemente un protoplaneta joven hecho de roca y hielo, durante la formación del Sistema Solar hace unos 4,000 millones de años.

Imagen de la simulación computacional del impacto.

Las simulaciones también sugirieren que los desechos del protoplaneta podrían formar una capa delgada cerca del borde del planeta y atrapar el calor que emana del núcleo. La captura de este calor interno podría en parte ayudar a explicar la temperatura extremadamente fría de la atmósfera exterior del planeta (-216 grados Celsius).

Los hallazgos del estudio se publican en la revista The Astrophysical Journal.

El autor principal, Jacob Kegerreis, investigador en el Instituto de Cosmología Computacional de la Universidad de Durham, dijo:

“Urano gira de costado, con su eje apuntando casi en ángulo recto con respecto de todos los demás planetas del Sistema Solar. Sabemos muy poco acerca de cómo sucedió esto realmente… Ejecutamos más de 50 escenarios de impacto diferentes usando una súpercomputadora de gran potencia para ver si podíamos recrear las condiciones que dieron forma a la evolución del planeta.”

El resultado más probable es que el joven Urano estuvo involucrado en una colisión catastrófica con un objeto del doble de masa que la Tierra, golpeándolo de lado y poniendo en proceso los eventos que ayudaron a crear el planeta que vemos hoy.

¿Y después del impacto qué?

Una interrogante importante es cómo Urano logró mantener su atmósfera, cuando se esperaba que una colisión violenta la enviara al espacio.

Según las simulaciones, esto puede explicarse por el impacto del objeto golpeando el planeta. La colisión fue lo suficientemente fuerte como para afectar la inclinación de Urano, pero el planeta pudo retener la mayoría de su atmósfera.

La investigación también podría ayudar a explicar la formación de los anillos y lunas de Urano, pues las simulaciones sugieren que el impacto pudo arrojar rocas y hielo en órbita alrededor del planeta. Estas rocas y hielos podrían haberse agrupado para formar los satélites internos del planeta y quizás alteraron la rotación de las lunas preexistentes que ya orbitaban Urano.

Imágenes de Urano tomadas por el Telescopio Espacial Hubble. Pueden observarse los anillos y la posición de algunas de sus lunas.

Por otro lado, el impacto podría explicar el campo magnético inclinado y descentrado de Urano.

El gigante azul es similar al tipo más común de exoplanetas y los investigadores esperan que sus hallazgos ayuden a explicar cómo evolucionaron estos planetas en otras estrellas y comprender más acerca de su composición química.

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