Resuelven el enigma de las espículas solares

La estrella más estudiada y de la que tenemos mejores observaciones y referencias es el Sol.

Hasta ahora, hemos sido capaces de medir con alta precisión su composición química superficial, su luminosidad, temperatura, tamaño, campo magnético, rotación, vibraciones y oscilaciones interiores y hasta la tasa de partículas subatómicas llamadas neutrinos, producidas en las reacciones de fusión nuclear en el centro del Sol, y que por mucho tiempo representaron uno de los enigma más importantes en astrofísica. Así, el Sol es el laboratorio estelar más asequible que tenemos.

Sin embargo, al día de hoy, continúa planteando grandes retos para físicos solares, geofísicos y astrofísicos. Este es el caso de las espículas solares: regiones alargadas por donde se desplaza el plasma solar desde las zonas bajas de la atmósfera, hasta miles de kilómetros, y que posiblemente explica la temperatura de millones de grados en la corona solar. Afortunadamente, también se tienen avances considerables…

Por primera vez, un grupo de investigadores ha construido un modelo que explica con exactitud la formación de estas abundantes “espigas de plasma”. Los resultados no solo resuelven el gran misterio acerca de cómo se forman estos cuerpos, sino que además podrían ayudar a los científicos a entender cómo es que el plasma que se encuentra por encima de la superficie solar llega a temperaturas tan elevadas.

La capa de la atmósfera del Sol que se encuentra justo encima de la superficie visible contiene estos violentos jets de plasma llamados espículas, que se han observado desde hace más de un siglo. Dichas espículas se producen miles de veces al día y son propuestas como las responsables de llevar plasma caliente a la corona solar, lo cual potencialmente ayudaría a resolver el acertijo de por qué la capa más externa de la atmósfera del Sol alcanza temperaturas de millones de grados.

En este estudio, con el objetivo de comprender mejor cómo se forman, Juan Martinez-Sykora (Lockheed Martin-Stanford Research y Institute of Theoretical Astrophysic) y sus colegas utilizaron modelos numéricos de vanguardia para desarrollar simulaciones que produjeran numerosas espículas de manera espontánea. Uno de sus descubrimientos más notables consiste en que las propiedades de dichas simulaciones coincidieron con las observaciones reales hechas por el satélite Interface Region Imaging Spectograph y el Telescopio Solar Sueco.

Los investigadores lograron determinar las interacciones físicas entre los campos magnéticos y el plasma solar que genera las enigmáticas estructuras, ayudándonos así a entender cómo es el Sol, nuestra estrella más cercana.

El resultado fue publicado en la revista Science este 22 de junio.

Más información aquí.

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