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Gusanos del espacio e hijos de astronautas

Tarde o temprano los humanos comenzaremos a explorar regularmente otros planetas, lunas y asteroides en el Sistema Solar. Y aunque la vida en la Tierra se ha adaptado muy bien a las condiciones de fuerza de gravedad, surge la duda de lo que podría pasar en el espacio. ¿Cómo se adaptan y evolucionan los viajeros, y sus hijos, en su travesía sin gravedad por largos periodos de tiempos?

Hasta ahora, muchos tipos de plantas, animales y microbios han sobrevivido sin problema en condiciones de microgravedad en la Estación Espacial Internacional. Los organismos se “adaptan” a estos ambientes, pero es indispensable conocer esos mecanismos de adaptación y sobre todo cómo los heredan.

¡Y que mejor que los gusanos para entenderlo!: cerca del 70 por ciento de los genes de estos pequeños seres están presentes en nuestro propio ADN. Así, estudiarlos en ambientes de microgravedad podría dar muchas pistas sobre lo que sucedería con nosotros bajo las mismas condiciones. Y es precisamente lo que investigadores de la Universidad de Delaware intentan encontrar en el epigenoma del C. elegans, un tipo de gusano comúnmente usado en experimentos espaciales.

“El epigenoma es la combinación de ADN (el genoma) y unas proteínas básicas llamadas histonas, son un tipo de andamiaje biológico que mantiene el genoma bien enrollado y compacto”,

explica Chandran Sabanayagam, investigador de la Universidad de Delaware y experto en microscopía molecular.

“Las histonas tienen partes que pueden marcarse químicamente para actuar como un interruptor e indicar a la célula cuándo activar o desactivar genes cercanos”,

dice Sabanayagam.

El objetivo del estudio es saber cómo se transmiten los cambios epigenéticos influenciados por falta de gravedad en las nuevas generaciones de gusanos.

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Para preparar a los C. elegans al experimento en la Estación Internacional, científicos del Instituto de Biotecnología de la Universidad de Delaware usan técnicas para simular microgravedad dentro de tanque lleno de líquido, donde los gusanos experimentan una caída libre.

Después de exponerlos a las condiciones de microgravedad, el epigenoma es analizado para identificar genes que hayan respondido a los cambios de gravedad. La cuestión más importante aquí es saber si esa nueva información genética es transmitida a las siguientes generaciones. Y parece que así es.

Resulta que los marcadores en las histonas pueden ser cambiados en una sola generación, a diferencia del ADN que necesita muchas generaciones para cambiar la secuencia del genoma. Esto quiere decir que los cambios en el ambiente pueden provocar modificaciones epigenómicas importantes.

Los científicos encontraron que la descendencia de los gusanos sometidos a la microgravedad simulada había heredado parte de la memoria epigenética de sus progenitores. Es el primer paso para investigar cómo los humanos podrían transmitir a sus hijos este tipo de información.

“Nuestros resultados y métodos pueden ser usados también para responder preguntas relacionadas con otros cambios ambientales, como el impacto de la dieta en el epigenoma humano”

dice Sabanayagam.

Los científicos esperan lanzar próximamente una buena carga de C. elegans a la Estación Internacional para continuar con el experimento y responder algunas de las preguntas sobre la salud y la vida de los futuros viajeros espaciales.

¡Enhorabuena por nuestros parientes lejanos: los gusanos!

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