Un retrato muy familiar

Lacaille llegó al Cabo de Buena Esperanza el 19 de Abril de 1751. Fue enviado por la Academia Francesa de Ciencias a la punta sur del continente africano con un misión: catalogar los objetos celestes desde el hemisferio austral.

Nicolas llevaba consigo la instrumentación más avanzada de su época. Hizo mediciones tan precisas del radio de la Tierra, que fueron perfeccionadas sólo hasta 100 años después; su cartografía de Sudáfrica fue tan buena que se necesitó mucho tiempo más para mejorarla.

En lo astronómico, estableció la posición de casi 10,000 estrellas del cielo sur, asigno correctamente los límites de muchas constelaciones australes, introdujo 14 nuevas y catalogó las 1,900 estrellas más brillantes —un trabajo que fue publicado de manera póstuma. Hasta esa época, existía en el cielo una constelación enorme llamada Argo Navis —el barco en el que Jason y los Argonautas navegaron desde Yolco en busca del vellocino de oro— y la dividió en tres: Puppis (La proa), Carina (El cuerpo de la nave) y Vela.

Como era la costumbre entre los observadores del siglo XVIII, Lacaille recopiló datos sobre objetos astronómicos de los llamados nebulosos y de grupos de estrellas, con el fin de llevar su registro y no confundirlos después con cometas. Precisamente, en la constelación de Carina, Nicolas Louis de Lacaille encontró un hermoso cúmulo estelar, que hoy conocemos como NGC 3293 (el objeto número 3293 del New General Catalog).

The star cluster NGC 3293

NGC 3293 se encuentra a 8,000 años luz de la Tierra y en condiciones de buen cielo es posible detectarlo a simple vista; es uno de los cúmulo abiertos más brillantes del sur. Las estrellas en NGC 3293 nacieron al mismo tiempo, de la misma nube enorme de gas y polvo y con similar composición química. Además son jóvenes en comparación con nuestro Sol: aquellas tienen menos de 10 millones de años, mientras que nuestra estrella 4,600 millones de años.

A pesar de tener la misma edad, puede verse en la imagen tomada con el telescopio MPG/ESO en Chile que no todos los astros ahí han evolucionado al mismo ritmo. Las estrellas con mucha masa evolucionan más rápido que sus compañeras menos masivas. La brillante color naranja en la parte baja derecha, por ejemplo, es una de las más masivas y luminosas del grupo y ha gastado su combustible muy rápido. Conforme quemó el hidrógeno en su núcleo, fue evolucionando y se ha convertido en una gigante roja: una estrella casi en el final de su vida. Por otro lado, muchas de las estrellas blancas entre el polvo y el gas apenas son unos niños que comienzan a brillar por si mismos. En NGC 3293 hay estrellas de muchas edades.

La imagen desde el instrumento de 2.2 metros, ubicado en el Observatorio La Silla, al norte de Chile, nos muestra un retrato muy familiar: en el cúmulo estelar todo queda entre hermanas.

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